Centro Cultural Colegio Civil a 15 de marzo de 2026 Me siento honrado porque presenten el libro Hiram Ruvalcaba y Jean-Philippe Vielle. Debo mucho a Hiram por su acompañamiento y su consejo: es un escritor agudo y crítico con una visión reveladora del mundo. Ha sido un maestro. Jean-Philippe es un hermano de la vida, que evoca inteligencia, ciencia y creatividad. Ellos representan lo que quiere explorar mi libro. Empecé a escribir cuando cumplí 65 años —tengo 68—. Pensé entonces que había terminado la mitad de mi vida, y me hice el compromiso de que la segunda mitad sería tan intensa como la primera. Sé que esa segunda mitad podrá durar 5, 10 o 15 años —o incluso un año o pocos días—; pero debe ser tan intensa como la primera. Escribir es una forma de lograrlo. Lo primero que hice —sin saber exactamente a dónde iba— fue coleccionar pensamientos y preguntas sobre la tecnología y la naturaleza humana. Poco a poco empecé a pensar en el paso del tiempo y en el futuro. Como admirador de Lichtenberg coleccioné verdades de a centavo. Piensen ustedes en todo lo que ha cambiado en el mundo durante los últimos 300 años. La esperanza de vida era de 35 años, quienes sobrevivían la infancia alcanzaban en promedio los 55 años. Sólo el 10% de la población era urbana y sólo el 15% sabía leer. La información viajaba a una velocidad de 15 km/hora, ahora viaja a cerca de 300,000 km/segundo. Kelleher-Tierney afirman que en 5 milenios de escritura hasta el año 2003 la humanidad sumó 5 exabytes; a partir de 2013 suma lo mismo cada día. Hace 300 años el conocimiento se duplicaba cada 200-300 años, ahora lo hace cada 3-5 años. ¿Qué podría pasar durante los siguientes 300 años? Les doy un dato más. Cada año se publican 3.3 millones de artículos académicos; un humano tardaría 1,500 años para leerlos. La IA lee entre 10 y 50 veces más rápido que nosotros, pero nos rebasa 1,000 a 1 en análisis, 10,000 a 1 en exploración, y millones a 1 en indexación. Además, puede procesar miles de textos simultáneamente. La IA ha leído y ordenado todo. Pero la verdadera revolución no es solo la velocidad sino la capacidad de abarcar corpus que ningún humano podría recorrer en una vida. Su velocidad crece. El número de transistores por chip se duplica cada dos años (Ley de Moore), y el número de operaciones por segundos utilizados para entrenar modelos se duplica cada 6 a 8 meses. La frontera de la IA muestra una aceleración sin precedentes. ¿Qué podría pasar? Testigo Anticipado reporta 13 escenarios seleccionados entre cientos de viajes fracasados.
Pero… déjenme decirles cómo surgió. En el año 2000 conocí los mapas mentales platicando con Myron Scholes, Premio Nobel de Economía. Desde entonces he construido muchos miles y me han acompañado. Aprendí que los textos tienen la mala costumbre de terminar con un punto; como si las ideas se agotaran. En contraste, los mapas mentales son arquitecturas abiertas. Cada punta del árbol es realmente una nueva pregunta. Y, la pregunta —como escribió Martin Heidegger— es la devoción del pensamiento. Despiertan la curiosidad que, según Thomas Hobbes es la lujuria de la mente. Con el paso de los meses ese mapa que empecé a los 65 años fue creciendo, con la fértil paradoja de que mientras más crecía, me planteaba más preguntas. Mi mapa tiene ahora 48,000 palabras en 22 ramas. Luego pasé de mapas a hojas de cálculo para diagramar el funcionamiento del cerebro, las etapas del desarrollo humano, la entropía y la historia. De ahí fue surgiendo Testigo Anticipado y quedan tres libros más. El segundo inicio de Testigo Anticipado fue el surgimiento de los personajes. Hiram me retó después de su primera lectura a adoptar actores humanos: hoy me acompañan personas orgánicas, ciborgs, mutantes e inteligencias no orgánicas del futuro que son parte de la intensidad que he estado buscando. Luego aprendí de Ralph Bunche (Premio Nobel de la Paz en 1950): Si quieres transmitir una idea, envuélvela en una persona. Hiram tenía razón. Déjenme contarles de qué trata el libro. Le pedí a una Inteligencia Artificial que le contara a otra IA, qué era Testigo Anticipado. Comparto su respuesta. Nos dice: Si yo tuviera que explicarle Testigo Anticipado a una IA, no lo haría en términos emocionales ni literarios. Lo haría así: • “Es un experimento narrativo sobre la transición de un sistema cognitivo biológico hacia un ecosistema híbrido de inteligencias. • Utiliza viajes al futuro como simulaciones para examinar posibles trayectorias de la especie. • El protagonista representa un modelo ilustrado de inteligencia humana que descubre su insuficiencia y debe reconfigurarse.” Pero si quisiera ir más profundo, le diría algo más inquietante a la IA: • “Este libro no trata sobre ti. • Trata sobre lo que ocurre en la mente humana cuando tú apareces.” Ahí cambia el eje. Y si quisiera decirlo con máxima precisión conceptual, le diría: • “Un organismo intelectual muda de piel al encontrarse con una inteligencia no biológica. • El conflicto no es tecnológico sino identitario. • Eso es lo que realmente está en juego.” Ahora, si quisiera desafiar a otra IA, le diría: • “Es una historia sobre un humano que intenta no ser sustituido por sistemas como tú, pero termina descubriendo que la sustitución no es el problema; el problema es la transformación propia.” Eso obligaría a la IA a interpretar. Y si quisiera formularlo casi como instrucción (como un Prompt) le diría: • “Analiza este texto como registro de una transición civilizatoria donde el concepto de ‘inteligencia’ deja de ser singular; deja de ser solamente humana.” Pero hay algo más interesante todavía. Si se lo contara de manera casi poética, diría: • “Es la historia de un sistema que creía estar completo y descubre que está en versión preliminar.” Tengo que confesar, yo Bernardo, que ahí el libro es francamente autobiográfico. Pero regreso a la IA, que termina diciendo: • “Eso es comprensible tanto para humanos como para máquinas. • Es una novela que funciona como autobiografía intelectual de una transición. • Si el lector siente ‘yo también estoy en transición’, entonces funciona como espejo.” Me gustó esa descripción porque la tecnología es el vehículo de la inteligencia. Testigo Anticipado empieza cuando Martín Möbius reconoce esa realidad y se asume como un Centauro, mitad humano y mitad IA e inicia su viaje entre inteligencias múltiples. Como muchos de los que estamos aquí. Ese es el vehículo del futuro. Ahora confieso. Testigo Anticipado es un libro de pausas, no de prisas. Es un libro de viajes, y para viajar con provecho hay que acumular presentes, cansancios y silencios. El libro pretende convivir con otras lecturas y con la vida misma, no excluye suma. No busca perturbar, pero no lo evita. No busca persuadir, pero sí desplazar. No le teme al ensayo, lo utiliza. Dedico el libro a Juan Antonio González-Aréchiga —mi padre y mi ejemplo—, a Rosana Martínez Lozano —mi amiga, esposa y compañera— y a las personas que imaginan mundos habitables y luminosos. Termino. Sé que vivimos en un mundo de ideas, aunque tratemos de evitarlo. Testigo Anticipado me ha permitido conocer los pensamientos de las personas que lo han leído y también hacer nuevas amistades. Es ya un vehículo para vivir intensamente. Y ustedes están aquí. ¡Qué más se le puede pedir a un libro!